llZone va a concurso, pero deja a sus clientes a salvo: el 98% de las reclamaciones, ya resueltas

Sala de Prensa  ·  Comunicado  ·  Junio de 2026

Crecía, la premiaban como mejor comercio online y la OCU la valora por encima de Amazon. Resistió más de un año encajando golpes sin dejar de servir a sus clientes. Esta es la historia, en orden, de cómo se fuerza el cierre de una empresa que era solvente.

Comunicado de All In Digital Marketing, S.L. (AllZone)  ·  Datos verificables: OCU, Banco de España, Consumo y Comercio del Año


AllZone ha entrado en concurso de acreedores. Para algunos titulares, el punto final de un fraude. La realidad es la contraria, y merece contarse con calma, desde el principio. Porque detrás de AllZone hay un proyecto español levantado de cero que no se hundió de un día para otro: resistió más de un año encajando golpe tras golpe, sin dejar de atender a sus clientes, hasta que los últimos pudieron con él.


2019 – 2024

Los años de crecimiento

Un proyecto que en cinco años hizo lo que pocos

Conviene empezar por los números, porque son los de una empresa real, no los de una tapadera. AllZone nació en 2019 y creció a un ritmo que pocos proyectos españoles han igualado: arrancó facturando alrededor de seis millones de euros y, cinco años después, en 2024, superó los treinta millones. En ese camino dejó más de cien millones de euros de facturación acumulada.

No son cifras dichas al aire. La empresa audita sus cuentas desde 2022, un control externo que la mayoría de las pymes no asume y que muy pocas tramas de fraude se atreverían a pasar. Quien maquilla sus números no los somete cada año al examen de un auditor.

Y detrás de esas cifras había personas. AllZone daba de comer a más de doscientas familias: entre su plantilla directa, los colaboradores externos y el personal de atención al cliente. Doscientas familias que dependían de que esto siguiera en pie.

Y su prestigio no era una opinión de parte. AllZone fue elegida Mejor Comercio Online del Año en tecnología tres años consecutivos: 2023, 2024 y 2025. El galardón es el de los premios «Comercio del Año», un certamen de retail organizado en España por la consultora New Interactive Marketing junto al instituto de estudios Qualimetrie, que tiene una particularidad decisiva: no hay jurado; los ganadores los eligen los propios consumidores con su voto, sobre una macroencuesta de más de cien mil compradores. En sus distintas categorías lo han ganado marcas tan poco sospechosas como Decathlon, Leroy Merlin, McDonald’s o Perfumerías Primor.

Y no fue el único reconocimiento. En los Ecommerce Awards 2023 —los premios del sector que concede un jurado de expertos, organizados por el medio especializado Marketing4eCommerce— AllZone se llevó el galardón a Mejor Rookie eCommerce, el de la mejor tienda online joven. Dos premios distintos, dos jurados distintos: uno, el público; otro, los profesionales. Que más tarde se escribiera que la empresa «se autoproclamó» esos reconocimientos dice más de quien lo escribió que de quien los ganó: existen, los conceden terceros independientes y cualquiera puede comprobarlos en sus webs oficiales.

AllZone crecimiento 2019-2024 AllZone premios y reconocimientos AllZone facturación AllZone Comercio del Año
AllZone Ecommerce Awards 2023
+30 M€
Facturación 2024
3 años
Mejor e-commerce (voto del público)
+200
Personas trabajando

Finales de 2024

La primera señal de alarma

Una web pirata suplantó a la tienda

El primer problema serio no lo provocó la empresa. A finales de 2024, una web fraudulenta clonó AllZone: copió su imagen, su nombre y su pasarela de pago para captar pedidos de clientes que creían comprar en la tienda real.

Esos pedidos no se entregaban nunca, y las quejas recaían sobre AllZone. La empresa lo denunció a la Policía Nacional y un juzgado ordenó cerrar la web falsa en febrero de 2025. Pero el daño ya circulaba: una parte de las primeras reclamaciones que se le atribuyeron nacieron, en realidad, de esa suplantación. Conviene retener este episodio, porque no es lo mismo que ocurriría un año después con el dominio.


Durante todo 2025

Un año resistiendo

Le cerraron el grifo, y aun así siguió cumpliendo

A lo largo de 2025, a raíz de una información sin fundamento difundida entre entidades financieras, AllZone empezó a perder, uno tras otro, sus TPV y sus líneas de pago. En el comercio electrónico, eso equivale a quitarle a una tienda la caja registradora. No porque debiera dinero —sus financiaciones estaban al día—, sino por un deterioro de su imagen crediticia que no se sostenía. Y no es una interpretación de parte: la propia entidad que originó esa información reconoció su error por escrito, en una carta de disculpas.

Aquí está lo que conviene subrayar, porque lo cambia todo: pese a esos cortes, la empresa no paró. Durante todo 2025 siguió vendiendo y entregando miles de pedidos cada semana, atendiendo reclamaciones, devolviendo importes y cumpliendo garantías. No es la conducta de quien huye con el dinero: es la de quien pelea, cada día, por sostener su proyecto.

La empresa no se quedó callada. Reclamó. Y el supervisor le dio la razón por escrito.

VERIFICABLE — El Banco de España (resolución de 31 de julio de 2025, Expediente R-202508562) declaró que una entidad financiera se apartó de las buenas prácticas y usos financieros con la empresa, y lo calificó de falta de transparencia.

Y no hay que creer a la empresa: hay un peritaje que lo dice. El economista D. Juan Pablo Fernández Rubio (ROAC 17.641), perito independiente, analizó las cuentas y concluyó bajo juramento que AllZone era una sociedad rentable y solvente, con un fondo de maniobra positivo y creciente. Dicho claro: por dentro, la empresa estaba sana. Nada en sus números justificaba que le cerraran el grifo. La asfixia no nació de su gestión; se la provocaron desde fuera.

Pese a perder sus medios de cobro, la empresa siguió entregando miles de pedidos cada semana durante todo 2025.


El fondo del asunto

Por qué la acusación de fraude no se sostiene

Para verlo claro, basta seguir el camino del dinero cuando un cliente tenía un problema. La empresa no disponía de una vía para devolver, sino de tres.

La primera, el monedero electrónico. Ante una cancelación, devolvía el importe al saldo del cliente y le añadía un 3% adicional por las molestias. Funcionaba tan bien que miles de pedidos se pagaron después con ese saldo: quien recela de una tienda no deja allí su dinero ni vuelve a comprar.

La segunda, la devolución a la tarjeta. Por la misma vía del pago original. Ágil… mientras el canal estuviera abierto; cuando los bancos cortaron los TPV, esa puerta se cerró.

La tercera, la devolución de cargo (chargeback), reservada a demoras o garantías. Y conviene aclarar un punto que pocos conocen: ese cargo no lo paga el banco. Lo asume la empresa, que lo aceptaba sin disputarlo y lo soportaba en su propia cuenta. Pagaba de su bolsillo para que el cliente recuperara su dinero.

Quien planea un fraude no devuelve con un 3% de más, ni asume de su bolsillo las devoluciones. Era justo lo contrario de un fraude: un sistema pensado para que ningún cliente perdiera su dinero. A lo sumo, podía sufrir una demora. Y si alguien duda, no hace falta creer a la empresa: basta mirar la ficha pública de la OCU.

Valoraciones OCU AllZone, MediaMarkt, Amazon, El Corte Inglés y AliExpress
Fuente: fichas públicas OCU · plataforma Reclamar · junio 2026. La nota mide la gestión y resolución de reclamaciones.

Léase con calma, porque es público y cualquiera puede comprobarlo. Según la propia OCU, AllZone gestiona y resuelve sus reclamaciones mejor que Amazon, El Corte Inglés o AliExpress: cierra el 98% y responde en dos días de media. A ninguno de esos gigantes se le dedicó una campaña con la palabra «estafa» en el titular. La pregunta surge sola: ¿por qué a una empresa española, sí?

Y no es la única fuente independiente que lo dice. En Opiniones Verificadas —una plataforma certificada conforme a la norma ISO 20488, que solo recoge reseñas de clientes con compra comprobada— AllZone acumula una nota de 4,5 sobre 5 a partir de más de 20.000 opiniones. Y el detalle más revelador lo aporta el propio resumen de la plataforma: muchos clientes reconocen que compraron con dudas, tras leer comentarios negativos, y que su experiencia acabó siendo positiva. Las reseñas, además, siguen siendo buenas hasta sus últimas semanas de actividad. Es exactamente lo contrario de lo que cabría esperar de un fraude.

Quien planea un fraude no devuelve con un 3% de regalo ni paga de su bolsillo las devoluciones.

A lo largo de 2025

El acoso

Un medio que no dio tregua

Mientras la empresa resistía los cortes bancarios y seguía sirviendo pedidos, se abrió un frente que no esperaba. El medio digital Consumidor Global —en artículos firmados por la periodista Ana Carrasco González— le dedicó cerca de treinta publicaciones en poco más de un año: dos o tres al mes. No fue ese medio quien le cortó los TPV; pero fue quien, con la empresa ya contra las cuerdas, golpeó en el punto más sensible: la confianza.

Fue ese medio el que tituló que la empresa «estafaba» y el que difundió la frase de que «el dueño debería ir a la cárcel», llegando a presentar como propietarios de la sociedad a simples empleados que no lo eran. El que habló de «miles de denuncias» —cuando una reclamación no es ni una denuncia ni un fraude— sumando seis años de historia como si fueran de un día. Y el que omitió, en todo momento, que la propia OCU calificaba su gestión de «Buena». No hubo apenas matices ni contexto: hubo veredicto.

No se limitaba a publicar. Con su perfil verificado, el propio medio se introducía en los grupos de Facebook de clientes afectados para difundir allí los enlaces a sus artículos. Donde un usuario angustiado preguntaba cómo recuperar su dinero, aparecía Consumidor Global con su titular de «estafa» y «cárcel». Equivale a que un periódico se personara en un foro de afectados para azuzar, una y otra vez, contra una marca. Eso no es informar.

Una vara de medir para cada empresa

Conviene dejar planteado un contraste. Consumidor Global mantiene una sección, «Las marcas hablan», en la que promociona a determinadas compañías. Entre ellas, algunas con valoraciones de clientes muy pobres: Cinesa, con alrededor de un 1,4 sobre 5 en Trustpilot; o Mango, cuya tienda online ronda el 1,3 sobre 5, con miles de quejas por pedidos no entregados y reembolsos pendientes.

A esas marcas, presentes en sus propias páginas, no les ha dedicado una campaña con la palabra «estafa». A AllZone, que no figuraba entre sus anunciantes, le dedicó treinta artículos. No corresponde a esta parte afirmar la causa; sí dejar la pregunta sobre la mesa, para que cada lector extraiga su conclusión. Y no es un caso aislado: otra empresa cubierta con la misma dureza por el grupo, Engel, terminó igualmente en concurso. El patrón se repite.

Dos testimonios que no resistían una comprobación

El episodio más delicado fue la publicación del testimonio anónimo de dos antiguas trabajadoras, que afirmaban que la empresa «mentía» y «colocaba reseñas falsas». Una acusación grave. Con un problema de raíz: ambas llevaban más de un año de baja, no estuvieron en la empresa durante 2025 —el período del que hablaban— y habían sido despedidas tras un conflicto con la compañía. Se presentó como testigos cualificados a dos personas que ni estaban presentes ni eran imparciales. Publicar algo así, en el anonimato y sin contrastarlo, no es periodismo de investigación.

El miedo se contagia, y vacía los carritos

Aquí estuvo el daño más profundo. La tienda seguía abierta y entregaba miles de pedidos, sí, pero muchas cancelaciones nacían de aquellos titulares, sobre todo entre los clientes nuevos. El recorrido se repetía: alguien compraba, sufría una demora normal, buscaba el nombre de la empresa en internet y se topaba con una sucesión de artículos que hablaban de «estafa» y «fraude». El resultado, comprensible, era el pánico y la cancelación inmediata.

Lo que en cualquier comercio habría sido una incidencia rutinaria, en AllZone se leía como la prueba de un delito. El medio publicaba, las publicaciones empujaban cancelaciones, y esas cancelaciones se exhibían después como confirmación del problema que la propia cobertura había contribuido a crear. Un círculo que se alimentaba a sí mismo.

Y hubo un fenómeno más, que conviene entender para medir cuánta de aquella indignación era real y cuánta estaba inflada. Una parte muy ruidosa del «clamor» en redes procedía, en realidad, de un puñado de cuentas muy activas. Un solo usuario llegó a publicar más de setecientos mensajes contra la empresa, animando a otros a sumarse y vertiendo expresiones que rozaban la amenaza hacia sus trabajadores. ¿El origen de tanta inquina? Un pedido de 200 euros que se le entregó con retraso y cuyo importe, conviene subrayarlo, le fue devuelto. Visto de cerca, buena parte del estruendo no eran cientos de víctimas distintas: eran las mismas voces, multiplicadas.

El medio publicaba, las cancelaciones se disparaban, y luego se exhibían como prueba del problema que la cobertura había creado.

Enero de 2026

El bloqueo del dominio

Bloquearon allzone.es por un trámite, no por un fraude

A finales de enero de 2026 llegó un golpe que el medio supo aprovechar. Red.es, la entidad pública que gestiona los dominios «.es», canceló el dominio allzone.es. La empresa trasladó de inmediato su actividad a una nueva dirección para no dejar a nadie sin servicio. Y Consumidor Global publicó al instante que la tienda «reaparecía bajo otro dominio entre miles de denuncias», deslizando la idea de un cierre policial y de una huida.

La realidad era mucho más prosaica, y así consta. No hubo cierre policial ni investigación por fraude: fue un procedimiento administrativo de verificación de datos, cuya notificación se envió a correos desactualizados y por eso no pudo atenderse a tiempo. La empresa lo recurrió ante la Audiencia Nacional, que le dio la razón y ordenó reactivar el dominio. Un trámite, no un delito. Pero el titular del «cierre» ya había corrido, y la rectificación, como siempre, pesó mucho menos que la acusación.


25 de noviembre de 2025

El intento de salvarla

Un último esfuerzo por enderezar el rumbo

Antes de rendirse, la empresa buscó una salida ordenada. El 25 de noviembre de 2025 presentó la comunicación de preconcurso, la herramienta que la ley ofrece para negociar con los acreedores y, con suerte, reflotar el negocio. La intención era clara: ganar tiempo, reestructurar la deuda y retomar las riendas.

Hubo además un aval que rara vez se cuenta. La Dirección General de Consumo —la autoridad competente en la materia— había examinado a la empresa en dos expedientes de información. AllZone respondió en plazo, con su contabilidad y sus cuentas. ¿El resultado? Ni una inspección, ni una sanción. Quien tenía la potestad de sancionar miró a fondo y no halló motivo.


Diciembre 2025 – 2026

Los últimos clavos

No aguantó el invierno

El plan de rescate necesitaba dos cosas: algo de tregua y algo de colaboración. No tuvo ninguna de las dos. Por un lado, la campaña en prensa no solo no cesó, sino que se intensificó con cada nuevo paso del procedimiento. Por otro, las entidades financieras no acompañaron: llegaron nuevos cortes pese a la protección legal y un embargo sobre una deuda que estaba recurrida. Y, como golpe final, en plena campaña de Navidad una inundación arrasó el almacén de Coín.

Entre el acoso mediático que no daba respiro y unos bancos que se negaron a colaborar, el intento de reflotación se agotó. Una empresa puede resistir un golpe; lo difícil es resistirlos todos a la vez, y durante tanto tiempo.

Y al final, hasta el concurso se usó como condena

Agotada la negociación, solo quedaba un camino responsable: el concurso de acreedores. Y aquí llegó el último golpe, quizá el más injusto de todos. Porque la noticia del concurso no se contó como lo que era, sino como la supuesta prueba definitiva del fraude: un titular afirmaba que la empresa «acababa en bancarrota tras estafar a miles de clientes», rematado con una petición de cárcel para sus responsables.

Conviene decirlo con claridad, porque es pura mentira jurídica: un concurso de acreedores no es un delito, ni una huida, ni el desenlace de un fraude. Es el procedimiento que la ley pone a disposición de cualquier empresa en dificultades, bajo el control de un juez, precisamente para afrontar las deudas con orden y proteger a quien tiene algo que cobrar. Criminalizar a quien acude al concurso es como acusar de fraude a quien va a urgencias por estar enfermo. Pero el titular ya estaba escrito.

Y hasta ese momento, la empresa no dejó de dar la cara. Cuando ya no pudo vender, montó un servicio de atención al cliente que sigue hoy operativo para resolver incidencias. Porque conviene recordar quién soporta de verdad un concurso: los acreedores —y, en buena parte, los propios bancos—, no los clientes ni los trabajadores, que cobraron sus nóminas hasta el final. Una empresa fraudulenta no se queda a dar la cara: desaparece.

Una empresa fraudulenta no se queda a dar la cara: desaparece.

Lo que de verdad importa

Ordenemos los hechos. Una empresa española, nacida de cero, premiada y solvente. Una web pirata que la suplantó. Unas entidades financieras que le cortaron el cobro —y una que reconoció su error por escrito—. Un peritaje que la declaró sana. Un organismo de Consumo que la examinó y no halló nada que sancionar. La OCU valorándola por encima de Amazon. Un dominio bloqueado por un simple trámite que la Audiencia Nacional mandó reactivar. Y, durante más de un año, una cobertura que convirtió cada incidencia rutinaria en una acusación y sembró el pánico entre sus clientes.

Detrás de cada uno de esos titulares no había una trama: había doscientas familias, un proyecto levantado con esfuerzo y una plantilla que cobró su nómina hasta el último día.

Cuesta poco destruir lo que a otros les costó años construir. AllZone no se hundió por lo que hizo, sino por lo que le hicieron.


All In Digital Marketing, S.L. — AllZone
Comunicado institucional con fines informativos. Se apoya en fichas públicas de la OCU, en la resolución del Banco de España, en expedientes de la Dirección General de Consumo, en un informe pericial económico jurado, en resoluciones de la Audiencia Nacional y en la documentación del procedimiento concursal. Los procedimientos mencionados se encuentran en tramitación; las referencias a entidades y medios se realizan de forma genérica y sin atribución de responsabilidad que no haya sido declarada por el órgano competente.